La Fundación organizó el pasado mes de febrero, en la madrileña aula de Value School, una jornada sobre el modelo estonio. Llamamos así al conjunto de decisiones políticas sostenidas durante décadas por la pequeña república báltica, que la han convertido en un caso de éxito como país, a nivel global. Estonia es el sexto país del mundo con mayor libertad económica, el más competitivo fiscalmente de toda la OCDE, uno de los mejores en los índices de calidad de la Justicia o de transparencia, con una corrupción prácticamente nula, y además un país pionero en la transformación digital, con una aplicación avanzadísima de tecnologías blockchain y con un programa de e-residency internacional que ayuda a decenas de miles de empresarios a establecerse virtualmente en Estonia. Además, el país da la bienvenida, no sólo a las empresas, sino que también se esmera en la captación de talento profesional procedente de todo el planeta. El milagro estonio compite ya con el irlandés y se encamina a superar con rapidez los niveles de renta de la región occidental del Viejo Continente. Por todo ello es comprensible que Estonia, especialmente en la actualidad —bajo el gobierno de la reconocida primera ministra Kaja Kallas, líder del partido liberal de su país—, se haya convertido en uno de los mayores polos de desarrollo de Europa y esté alcanzando a las grandes economías europeas.
Y todo ello en apenas tres décadas y media desde la recuperación de la independencia con el hundimiento de la Unión Soviética. Es decir, a diferencia de los países que, como España, rechazan masivamente el capitalismo en todos los estudios sociométricos, en Estonia había hambre de libertad económica, y saciarla está llevando al país a los mejores niveles de vida del planeta, porque el capitalismo funciona. Abrió la jornada Roxana Nicula, presidenta de la Fundación y realizó la clausura el embajador estonio en Madrid, Andres Rundu. En los paneles, moderados por Juan Pina, secretario general de la Fundación, y por la economista Paola Serracchiani, intervinieron expertos llegados de Tallinn, como Erika Piirmets y Leonardo Ortega, responsables, respectivamente, de acompañar la transformación digital de las empresas y de atraer a Estonia capital humano de todo el mundo. Se unieron a ellos Inmaculada González, experta en e-government y fundadora de la empresa española GOBE, una de las principales de ese sector en nuestro país; y el profesor Gustavo Martínez de la Universidad Francisco Marroquín. La Tax Foundation, principal think tank mundial en materia de fiscalidad, envió al evento a su economista Cristina Enache, que realizó una presentación específica de la impresionante fiscalidad estonia, la más competitiva de los treinta y ocho países más industrializados, como recoge desde hace ya bastantes años el índice que publica este centro de estudios norteamericano. La Fundación espera haber contribuido a divulgar el modelo estonio, que deberíamos plantearnos emular.



