La Fundación publica junto a Epicenter el cuarto informe de su serie dirigida a la nueva Comisión Europea, esta vez orientado a la defensa del libre comercio.
En un momento en el que el comercio internacional atraviesa una etapa de profunda transformación, el informe El comercio en la UE en tiempos de aranceles, elaborado por la Fundación para el Avance de la Libertad y el European Policy Information Center (Epicenter), es un análisis imprescindible para entender el rumbo que debería tomar la nueva Comisión Europea.
Escrito por un equipo multidisciplinar de expertos europeos, el informe forma parte del proyecto Hoja de Ruta para la nueva Comisión Europea, cuyo objetivo es ofrecer propuestas de política pública ambiciosas pero realistas para hacer frente a los desafíos estructurales que afectan a la competitividad, la regulación digital, la energía y, de forma especial en este capítulo, el comercio. El estudio parte de una constatación inquietante: si la UE no redefine su estrategia comercial, su peso en la economía global seguirá disminuyendo. De hecho, se prevé que su cuota en el PIB mundial caiga por debajo del 10% en 2050, sin que ningún Estado miembro forme parte entonces del G7. Este declive relativo no es resultado solo del crecimiento de otras regiones, sino también de una inercia política europea que ha mantenido un modelo regulatorio excesivamente rígido, en contraste con el dinamismo que muestran otras potencias como Estados Unidos o China. Frente a esta situación, el informe plantea la necesidad urgente de abandonar la ilusión de la autosuficiencia y recuperar una política comercial verdaderamente basada en el mercado, orientada a reforzar la competitividad, diversificar alianzas y reducir vulnerabilidades.
En el contexto internacional actual —marcado por la guerra en Ucrania, la tensión estratégica con China, los subsidios industriales masivos de Estados Unidos y un resurgimiento del proteccionismo—, la UE ha optado por medidas que, aunque justificadas en términos de transición ecológica o soberanía digital, están teniendo efectos contraproducentes en su competitividad exterior. El ejemplo más claro es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que desde 2023 impone costes adicionales a las importaciones procedentes de países con normativas ambientales menos exigentes. Si bien el objetivo es evitar la deslocalización de emisiones, el mecanismo encarece las importaciones, genera fricciones diplomáticas y puede perjudicar a los propios exportadores europeos al encarecer sus procesos productivos.
A esto se suma una legislación digital compleja y restrictiva, que si bien pretende proteger la privacidad y evitar abusos de poder por parte de grandes plataformas tecnológicas, acaba introduciendo costes elevados de cumplimiento que impactan especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Normativas como el RGPD, la Ley de Mercados Digitales y la Ley de Servicios Digitales son citadas en el informe como barreras indirectas al comercio que dificultan la entrada de nuevos actores y la expansión internacional de empresas europeas. En paralelo, iniciativas como la Ley Europea de Chips, aunque bienintencionadas, corren el riesgo de derivar en políticas industriales proteccionistas que contradicen los principios del comercio abierto y generan respuestas similares en otras economías avanzadas. Uno de los mensajes clave del documento es que el futuro de la competitividad europea no pasa por encerrarse en una lógica de proteccionismo ecológico o de autonomía estratégica mal entendida, sino por integrarse con inteligencia en las nuevas dinámicas del comercio global. Esto implica establecer alianzas comerciales con regiones con las que existen afinidades culturales y económicas, como América Latina y África; fomentar la interoperabilidad tecnológica con economías avanzadas; y adaptar los marcos regulatorios europeos para que sean exigentes, sí, pero también viables para empresas de todos los tamaños. La inversión en innovación, digitalización e infraestructuras comerciales también aparece como un pilar esencial para que la UE no quede rezagada frente a otras potencias que están apostando fuerte por la reindustrialización inteligente.
En definitiva, El comercio en la UE en tiempos de aranceles llega en un momento crítico y ofrece un diagnóstico sólido junto con propuestas concretas para salir del estancamiento comercial en el que corre el riesgo de caer Europa. No es solo una crítica al statu quo, sino también una hoja de ruta constructiva. En un entorno internacional que tiende a la fragmentación y la competencia feroz, la respuesta no puede ser replegarse ni burocratizar más el comercio.



